Nuestra Identidad y Quién es Jesús

Tú y yo nacimos en pecado. Pero antes de que naciéremos en pecado, fuimos pensado en la mente de Dios. Naciste con la imagen de Dios, que implica que tienes dignidad, importancia, propósito, siendo el principal amar a Dios con toda tu mente, con todo tu corazón y con toda tu alma. Solo hay un pequeño problema. Naciste en un linaje que tiene mala sangre.

Génesis 1.26-27. Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.

Naciste después de Adán y, por defecto, quieres no confiar en Dios, en pensar que tu deseo propio es la forma en que debes vivir, en que sabes mejor que el Dios omnisciente. Seguramente, a causa de tu defecto humano, has ido tomando decisiones que, en los ojos de Dios, no son las correctas. Probablememte, has tomado contigo algunos ídolos a lo largo de tu vida. Puede ser orgullo, arrogancia, ego, codicia, mentira, adicción a la pornografía, adulterio, cualquier cosa que valores por encima de Dios. Incluso si no has cometido ninguno de estos pecados que consideramos graves, si ves que tu corazón no está en línea con lo que dice la Palabra de Dios y lo que Él dice, este es la principal idolatría del que te debes arrepentir, ya que te valores a ti mismo por encima de Dios.

Romanos 5.12. Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron

Arrepentimiento es una buena palabra. Es una buena noticia. Significa que tienes la capacidad, habilidad y oportunidad de cambiar. Es darle la espalda a algo. ¿Y a qué le estás dando la espada? A tu pecado, y a tu incredulidad que la alimentaba. La incredulidad que decía yo sé mejor que Dios. Dios llama a toda humanidad a arrepentirse, a girar hacia otro. Pero no hacia ti. No das un 360, sino un 180. Ese otro es Jesús.

¿Quién es Jesús? Jesús es también descendiente de Adán, pero diferente a ti. Él nació como el Dios Hombre, porque Él existió antes de que existiera lo demás. Él es una de las tres partes de la trinidad de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Él es el creador, es el que escribe en la arena, que simboliza que es igual a nosotros, es 100% hombre y 100% Dios. Este nació como un bebé en este mundo. Vivió una vida perfecta, sometida bajo el Dios verdadero, aceptable, justa y pura. Amaba a su vecino, oraba, sanaba, enseñaba. Levantó a algunas personas de entre los muertos. No solo vivió, sino que tuvo la intrepidez de morir. No solo por alguien específico. Murió por todo aquel que clamara en su nombre en la Cruz.

Jesús se llevó con Él el castigo de nuestra idolatría, de nuestro pecado. La Biblia dice que Jesús se convirtió en pecado. Incluso dice que el día se oscureció un par de horas. Dice que el velo del tabernáculo se partió en dos, que simboliza que no había nada que separaba a Dios de la humanidad. Dios ya no era una deidad solo para el pueblo judío. Él era y es un Dios abierto para todo aquel que cree en lo que hizo Jesús en la Cruz, en todo lo que hizo y lo que va a hacer. De esta forma, no tendrás que enfrentar el Juicio de Dios de la misma forma en que lo hizo Jesús.

No solo eso…

No solo vivió, no solo murió, sino que se levantó de entre los muertos. Claro, si no lo hubiese hecho, su muerte no significaría nada. El hecho de levantarse de entre los muertos, un hecho imposible, significa que verdaderamente era el Hijo de Dios que había bajado de la diestra de su Padre Eterno para traer un mensaje de salvación a todo el que cree.

Juan 3.16-17. Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.

Por último, nos envió a alguien. No nos envió a un Ángel ni a alguien aleatorio. Nos envió a sí mismo, en forma del Espíritu Santo, para apoderarnos.


Esto ha sido una versión traducida y adaptada de una entrevista de Jackie Hill Perry, que tiene un testimonio verdaderamente impresionante. Ha escrito un libro llamado «Chica Gay, Buen Dios», hablando de cómo encontró a Dios, que la sacó de una vida miserable. Es un libro lleno de alabanza, gracia y de verdad. Aquí os dejo el link a esta sección de la entrevista. Está en inglés.

https://www.instagram.com/tv/B91lSeQn4jT/?igshid=j6xnxw0pt6lg

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