Una de las principales excusas para las personas por no someterse bajo Dios es que piensan que un Dios bueno nunca podría permitir tanta maldad y sufrimiento en el mundo. «Si ese Dios existiese, no lo haría. Sin embargo, la humanidad vive en un mundo lleno de mal sin sentido. Por lo tanto, no puede existir el Dios de la Biblia.»
«El Dios-Hombre [Jesús] también sufre, con paciencia. El mal y la muerte ya no pueden ser totalmente imputados a Él, ya que sufre y muere. La noche en el Gólgota es tan importante en la historia del hombre solo porque, en sus sombras, la divinidad aparentemente abandonó su privilegio tradicional y vivió hasta el final, incluida la desesperación, la agonía de la muerte.» – Albert Camus
Como seres humanos, pensamos que Dios no puede sentir dolor. Aquí vemos lo contrario. El Gólgota es el nombre del monte Calvario, donde colgaron a Jesús en la Cruz. Él sufrió nuestro dolor. Al mencionar el privilegio tradicional de la divinidad, podemos entender que [1] se refiere a su eternidad y [2] que se refiere a su separación del dolor humano. Es decir, Jesús se hizo uno de nosotros, y sintió lo mismo que nosotros. Muchas veces, pensamos que Jesús tenía una humanidad distinto a lo normal. Su divinidad no cambió, pero vemos que Jesús lloró y se gozó con los que estaban a su alrededor.
Hebreos 4.15 «Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.»
Este último versículo se refiere al pasaje en Mateo 4.1-11, Marcos 1.12-13 y en Lucas 4.1-13, en el que el propio diablo le tentó a Jesús en el desierto, después de 40 días de ayuno. Jesús permaneció firme en su santidad, sintiendo el hambre y viendo lo que le ofrecía el diablo, pero no pecó.
1 Juan 4.9 «En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por Él.
Isaías 53.5-6 «Mas Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en Él el pecado de todos nosotros.»

Entonces, vemos que Dios entregó a su propio Hijo para protegernos del pecado. Pero si Dios es Bueno, ¿por qué hay pecado en el mundo para empezar? Hay una forma de pensar que es una perfecta excusa para no aceptar a Dios en nuestra vida. Ha sido presente en nuestras vidas desde el tiempo de los antiguos griegos, del filósofo Epicurus.
«Las viejas preguntas de Epicurus aún no han sido respondidas. ¿Está Dios dispuesto a prevenir el mal, pero no puede? Entonces es impotente. ¿Puede, pero no está dispuesto? Entonces es malévolo. ¿Es capaz y está dispuesto? ¿De dónde entonces viene el mal?» – David Hume
Como vemos, Epicurus pensaba que si Dios está dispuesto pero no puede, no es omnipotente. Eso rompe una de las cualidades de Dios. Él es omnipotente, omnipresente y omnisciente. Si es impotente, no es el verdadero Dios. Y si puede, pero no está dispuesto, es malvado y cruel. La respuesta a esta paradoja es que; para pensar en esto, partimos de una premisa que dicta que un Dios bueno no dejaría que el mal siguiera. Dice que, como el ser humano no puede pensar en una razón que justifique esto, Dios no puede tener una. Pero Dios está por encima de nosotros. Él es divino, mientras que nosotros vemos las cosas de manera estrecha, sin ver toda la imagen. Además, si Dios no existiera, las personas no pueden sentirse indignadas por la existencia del sufrimiento.
Muchas veces, la razón por la que Dios permite que el sufrimiento entre en nuestras vidas es para darle la gloria. En esta situación de COVID-19, que para muchos es sufrir, Dios puede utilizar la muerte de un ser querido para traer a algún familiar o amigo a la Cruz. Dios utiliza momentos de tensión para hacer cosas grandes.
A lo largo de la historia, han habido personas que intentan defender la existencia de Dios. Debido a ello, han encontrado teodicias. Estas son razones por las que Dios permite el mal. Las dos más comunes son las siguientes:
- La Teodicia del Castigo: «Debido a que la humanidad se rebeló, el sufrimiento del mundo es el castigo merecido por el pecado»
- La Teodicia de la Voluntad Libre: «Si Dios quisiera que la gente eligiera libremente el bien, tendrían que haber sido libres para elegir el mal. El mayor bien de tener hijos verdaderos (en lugar de robots) implica el riesgo de abuso del libre albedrío»
En la primera vemos que, como nos hemos rebelado, es el castigo que merecemos. Cuando pensamos en esto, la pregunta más obvia se nos puede ocurrir es «¿Por qué Dios permite tanta felicidad?»
En la segunda, podemos ver que en una gran cantidad de sufrimiento no nos podemos quejar de que Dios lo permite. Gran parte del mal proviene de las decisiones crueles e inhumanas que tomamos. Cosas como la codicia, el clasismo, el racismo y la opresión dan lugar a muertes que, de otro modo, se podrían haber evitado.
¿PERO POR QUÉ SUFREN LOS CRISTIANOS?
Los cristianos podemos sufrir por diversas razones.
- Por nuestro propio bien
2 Corintios 1.8-9 «Porque hermanos, no queremos que ignoréis acerca de nuestra tribulación que nos sobrevino en Asia; pues fuimos abrumados sobremanera más allá de nuestras fuerzas, de tal modo que aún perdimos la esperanza de conservar vida. Pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros mismo, sino en Dios que resucita de los muertos»
- Por el bien de los demás
Filipenses 1.14 «Y la mayoría de los hermanos, cobrando ánimo en el Señor con mis prisiones, se atreven mucha más a hablar la palabra sin temor»
- Por el amor de Cristo
Gálatas 2.20«Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo De Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí»
La Biblia claramente habla de que los que siguen a Jesús sufrirán y serán perseguidos por los pecadores; pero también nos da esperanza, como en Apocalipsis.
Apocalipsis 21.1-5«Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas»
El ejemplo más claro que nos da la Biblia es Job. Job era un hombre fiel a Dios, hacía todo lo que le decía Dios. Pero Dios le dejó a Satanás entrar en la vida de Job, y hacerle sufrir. Perdió todo lo que tenía: su familia, su ganado, e incluso sus amigos le culparon de hacer algo mal por merecer ese castigo. Job no había hecho nada. Le preguntó a Dios muchísimas veces por qué le pasaba eso. Dios no le contesto ni una vez. Si lo hubiera hecho, a Job se le hubiera ido a la cabeza, que sería un héroe de la Biblia.
Pero después de su sufrimiento, Dios le bendijo de una forma increíble. Todos los animales que tenía, fueron multiplicados por dos. Eso simbolizaba riqueza. Pero después Dios le dio una nueva familia con el mismo número de hijos e hijas.
Dios siempre tiene una razón, aunque no la veamos. Debemos confiar plenamente en él durante momentos difíciles. Él siempre nos cuidará.
Este artículo fue inspirada por un libro de Timothy Keller, llamada «The Reason for God».
